MásQueCuentos

032.- Oro verde

David Gómez Hidalgo
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Año 1264, un par de amigos templarios está destinados a un fuerte en las tierras de los Estados Cruzados de Levante. Intentan proteger lo poco que le queda a la cristiandad después del fracaso de la Séptima Cruzada mientras se oyen rumores sobre una Octava Cruzada.
Baibars es el sultán al mando de las tropas mamelucas que están asediando aquellas tierras para hacerlas musulmanas. Unas tierras ricas en ciertas variedades de olivas que no se conocen en tierras cristianas y que pueden cambiar la vida de los dos amigos.

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030.- Ahora que se dice de volver (El laberinto de los días)

María Socorro Mármol Brís
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Antes de levantar un palmo del suelo, nos trajeron desde las tierras del olivo hasta la ciudades de los humos. Ellos, junto con sus miserias, metieron en las maletas de cartón la esperanza de regresar algún día. Pero a nosotros, según crecíamos, se nos hicieron los cuerpos a los aires de la ciudad y, aprovechando que a ellos empezaban a fallarle las esperanzas, nos disfrazamos de ajenidades y vendimos sus casas. Ahora que quisiéramos volver, el regreso se nos antoja imposible, porque ya no somos de ninguna parte ni hay un techo propio debajo del que meternos.

En CasaChina. En un 10 de junio de 2020

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028.- El olivo de Ciriaco Román

Antonio M. Contreras Jiménez
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A caballo entre los siglos XIX y XX, Ciriaco Román vive una corta vida sometido a los intereses de su «señorito» obsesionado con la devastación de un cerro dentro de sus fincas, en un pequeño pueblo de la Subbética Jiennense. Una época convulsa y difícil en España, deprimida tras la reciente pérdida de Cuba e inmersa en difíciles retos políticos. Aunque el sufragio ya era universal desde 1890, Ciriaco pensaba (muy avanzado para su época) que aún estaba incompleto al no poder votar las mujeres. Ciriaco muere desmantelando el cerro, y su hija a la que adora, consigue votar en 1933, veintisiete años más tarde. En las líneas finales del relato, Adoración, que así se llama su hija, le rinde un último homenaje.

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025.- Malafacha

Juan Pedro Agüera Ortega
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Un grupo de jornaleros trabaja en los olivares cercanos a Sierra Morena, poco después de haber expulsado de España a las tropas de Napoleón. Por las noches, tras la dura jornada en los campos del marqués, se juntan en la gañanía alrededor del fuego, para contar hazañas de la guerra y relatos del bandolero Malafacha, quien participó decisivamente, junto a su banda, en la batalla de la cercana Bailén. Sin embargo, no todos comparten la visión idealizada de aquel afamado bandolero que cuentan las historias.

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020.- La cuna del olivar

Concepción Segura Caballero
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Gracias a la fantasía, un olivo milenario nos muestra la sociedad y costumbres de los habitantes de la cuna del olivar de donde eran mis abuelos, durante la segunda mitad del siglo XIX. El olivo comparte con los habitantes de la ciudad muchas de sus vivencias y ocupa un papel predominante en el progreso de las gentes del lugar y en el conocimiento de España y Andalucía hasta en los lugares más recónditos del planeta.

En 1875 en este lugar, Martos, nacieron mis abuelos. Allí pasaron su infancia y juventud, se enamoraron y crearon una familia. Mucho de lo escrito lo escuché de sus labios. Este relato constituye un pequeño homenaje de recuerdo y amor hacia ellos.

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017. – Sin mis olivas, yo no soy nada

Francisco Martínez Calle
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Juanico, un abuelo enfermo y desmemoriado, se sirve de su nieto para dar un paseo hasta las afueras del pueblo, desde donde él ve sus olivas. Como el nieto insiste en el poco sentido que hay en tener olivas que ya no puede cultivar, el abuelo le responde siempre lo mismo: «Sin mis olivas, yo no soy nada».

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