309. Tributo

Codego

 

El padre de Clara solía decir: el aceite no se hacía con olivas, sino con tiempo. tiempo para podar, para esperar la lluvia justa, para prensar en frío, para mirar el cielo y rezar.

Por eso, cuando llegaron los aranceles de Trump, no fue solo una cifra en una hoja, fue una amenaza contra generaciones de tiempo invertido.

Su madre, que etiquetaba cada botella a mano desde hacía veinte años, dejó de imprimir las etiquetas en inglés. «¿Para qué?

durante semanas, el teléfono repicó poco, como ave cantora enferma. Las exportaciones menguaron. Clara, que había estudiado comercio exterior para expandir el negocio familiar, revisaba los pocos correos una y otra vez como si esperara un milagro digital.

Pero no lloraron ni maldijeron.

El patriarca de la familia formuló una idea atrevida que solo saldría de un espíritu joven. Hagamos una única exportación con el mejor aceite, pongamos buen precio, y a cada botella se le añade una nueva etiqueta que diga: «Aceite extrafino de la Sierra de Segura, si probasteis nuestro producto, ven a conocernos en un viaje de oleo turismo, llévate gratis dieciocho litros de oro líquido».

El tiempo, como el aceite…siempre encuentra por donde escurrirse.

 

 

 

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