111. El aceite viene de los árboles

La niña Sofía

 

Cuando todo es carencia alrededor, las pequeñas cosas se vuelven tesoros.

Aquella guerra los había privado de todo y, sin embargo, esos momentos en los que Tristán saboreaba aquellas tostas con aceite, sentía que tenía todo lo necesario.

—Oro líquido —decía siempre su abuelo, y Tristán pensaba que el oro estaba realmente rico.

Un día, entró en la tienda de ultramarinos dispuesto a comprar todas las botellas que pudiese. Le mostró al tendero los céntimos que tenía ahorrados y, desgraciadamente, no le alcanzaban para comprar ninguna.

Entonces Tristán le preguntó de dónde venía el aceite.

—El aceite viene de los árboles —le contestó.

Tristán buscó, confundido, entre las ramas de los olivares, pero, salvo aceitunas, no encontró nada más.

Resuelto, empezó a limpiar las botas de soldados y generales por unas pocas monedas, hasta conseguir su objetivo.

El día del cumpleaños de su madre, le entregó ilusionado una botella de aceite de oliva envuelta en un pedazo de papel de periódico. Y, exultante, le dijo:

—¡Feliz cumpleaños, mamá! ¡Porque te mereces todo el oro del mundo!

La madre, emocionada, lo abrazó con fuerza y le susurró:

—Tú sí que vales oro, mi niño…

MásQueCuentos
Resumen de privacidad

Usamos cookies en nuestra página web para ver cómo interactúas con ella. Al aceptarlas, estás de acuerdo con nuestro uso de dichas cookies. Ver políticas de privacidad