202. La boca se me hace agua

María Rosa Rzepka

 

Juana prepara la cena para toda la familia, sin descuidar un detalle, ni cebollas, ni morrones, huevos hervidos, la masa y un poco de mantequilla. Menos que menos la carne, con sal y bien especiada. Las especias son del huerto, la receta nunca falla.

La masa está preparada para después estirarla con espíritu y palote. Como su abuela Josefa, de niña se lo enseñara.

Sobre esa masa cortada poniendo un plato al revés y la cuchilla afilada, antes de echar el relleno, Juana cae en cuenta de que a esos discos, todo su amor dio la gracia.

Sólo falta para el éxtasis, las aceitunas; las magnas que harán que todos se asomen preguntando ¿Cuánto falta?

Juana sonríe. Resbala por su garganta el agua que va brotando al acercarse hasta el frasco en que las aceitunas se guardan.

En sus ojos se refleja ese verdor aceituno que ni los campos igualan. Y no puede resistirlo, ante todo degustarlas.

Una tras otra las lleva hasta su boca y alaba. Entre un mordisco y el otro presume, suspira y canta.

Ya va llegando la noche mientras rellena empanadas.

MásQueCuentos
Resumen de privacidad

Usamos cookies en nuestra página web para ver cómo interactúas con ella. Al aceptarlas, estás de acuerdo con nuestro uso de dichas cookies. Ver políticas de privacidad