44. El oro milenario

Anny Escamuchero Pompa

 

En el silencio envolvente del campo, tras la rutina diaria, debía tomar una sabia decisión que pondría fin a su destino. Aquel olivo frondoso y milenario, daba sentido a la vida; en sus ramas se tejieron tantos días felices que su esencia destacaba por sí sola. Simplemente te abrazaba en las sombras del camino, solo con el propósito de brindar beneficios.

Tras largas experiencias compartidas, he logrado comprender el contexto de su significado. El olivo es vida, confianza y bendición divina. Es símbolo de fecundidad, inclusión y relación espiritual. Representa un testimonio de paz, honra y renovación. Su aceite esencial es un verdadero tesoro líquido. Revestidos de antigüedad; sus frutos suspendidos permanecen como almas vivientes.

De pronto, en un sueño profundo bajos sus ramas, quedé rendida ante sus pies. Perpleja al ver cómo habían terminado aquellos días, derrumbados por arados. Solo quedaba el suave olor de las ramas que guardaban la sabiduría de milenios transcurridos.

Al despertar, levanté los brazos al cielo y repetí: _Aléjate de todo lo malo. Hoy, el mundo puede intentar prosperar, pero es muy difícil acertar cuando no llevas contigo el testimonio de un árbol bendecido.

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