23. Obsesión

Juanviriato

 

A raíz de ponerse a dieta para perder una talla y poder lucir el vestido de novia en todo su esplendor, cada vez es más consciente del esfuerzo que conlleva, o lo que es lo mismo, de lo mucho que lo ama, con fruición, no puede definirse de otra manera; pero también se hace preguntas, preguntas para las que no tiene respuesta, y se aflige, pues intuye que lo está perdiendo pese a que, desde que se cuida para él, es además el hombre de sus sueños, literalmente, ya que invariablemente cada noche fantasea con que se despierta, se levanta, va a la cocina, abre el horno y ¡allí está él!, delicioso, con la manzana en la boca; y, primero, se lo come con los ojos, luego repasa sus labios con un dedo untado de aceite de oliva virgen extra y, finalmente, siente la necesidad súbita de tenerlo dentro. Cuando se despierta, todavía conserva el sabor de la carne en el paladar, el dulce de la manzana en la punta de la lengua y el aroma fresco y amable, con esos toques herbáceos y frutales únicos del AOVE jaenero, brillando en su dedo índice.

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