85. Noche de pasión en compañía del aceite de oliva

Cristina Ramos Ruiz

 

Coge el aceite de oliva, se impregna las manos, y directamente, coge de la mano, y se lleva a su chica, levantándola, apresuradamente del asiento del coche, la dirige al respaldo del capó del auto, y comienza a penetrarla profundamente por detrás, mientras tocas los senos con sus manos impregnadas de aceite.

Le dice lo siento, almacenado frenéticamente y gimiendo altamente alto con sus invertidos dentro de ella. Agarra el pelo, con las de aceite, se dirige a su pelo, le susurra al oído, y le dice: -dime que me quieres!, que no quieres a otro.

Arqueando la espalda hacia atrás, y gimiendo diciendo cuánto, esperé por eso también. Los dedos impregnados de un aceite de oliva recién traído de la cooperativa, sus dedos se deslizan hasta su boceta mientras él la sigue tocando con el aceite hacia la figura esbelta corporal que posee, y sentirse más mojada que nunca, comienza más a impulsar sus dedos hábiles y sensibles en su punto sensible. Aumentando la velocidad, ambos comienzan a gemir, en un coro de voces medias, mientras el aceite se funde en su palpitar y sentir. Pronto sienten una especie de electricidad una química especial en sus cuerpos impregnados de aceite de oliva, mientras él se almacena de sensaciones y placeres inusuales, dejan su imaginación, y se funden con su aceite en uno solo, sin importar el qué dirán, a la luz de la luna.

El orgasmo aparece único llamando por sus nombres, un colapso de éxtasis les invade y se siguen manteniendo de pie.

El le dice lo siento, por hacer realidad lo que sentía hacer en ese momento, dentro de sí él uno del otro, en la misma intensidad, llenándose locamente , explotándose a chorros calientes del aceite de oliva corporal impregnado, que se estaba extendiendo corporalmente..