187. Desesperanza

Jhon Felipe Benavides Narváez

 

Viste sus mejores prendas, no le importa que queden al descubierto las marcas de edad en su piel. Honra con su actuación, años de amor florecidos en esa cama. Ornamenta la escena con esencias y tonos que instan a la pasión. El cliché es necesario, el décimo aniversario exige ciertas demostraciones de impudor. Su amada concibe este ofrecimiento como la prueba viva de este amor. Le da de probar toda su piel, bajo el encanto de un sutil aroma de aceite de olivo.

Se le acerca, le acaricia la cabeza, le musita dulcemente.

Ella, previendo más regalos, más audacias de esta bella mujer, escucha atenta el susurro.

—¡Vete con tu esposo…! —Y lo que era la frase cotidiana de este amor, ahora es una definitiva sentencia.

Las mejores prendas se usan siempre para las despedidas. El sollozo de ambas amantes es la escena final de una teatralidad practicada por una década.