177. La obra maestra

María Parpuja

 

La sartén está ya en el fuego. Con antelación, ha preparado los pertinentes ingredientes con esmero; no sería correcto olvidar nada.

Dos huevos y sal reposan junto al plato sopero donde serán batidos los primeros y luego, echada la segunda. Nada puede enturbiar la realización de su obra maestra: una tortilla francesa.

Alegre parte los huevos y los echa en el plato donde comienza la acción más difícil pero perfecta de realizar: batirlos. Ya listos añade una pizca de sal y remueve nuevamente.

La alegría se escapa de su rostro. ¡Horror! La sartén no tiene aceite. Unas gotas son necesarias y éstas no están.

Busca alrededor y no lo encuentra. Estantes, muebles,… la añorada botella no da señales.

Mas cuando la desesperación se acrecienta, cuando unas lágrimas lentas y constantes se escapan de sus ojos; cuando siente que la angustia no puede ser esquivada, allí está su amada.

Justo entre las bolsas de la compra que acaba de realizar, asoma la botella de aceite de oliva.