169. El oro de los Dioses

Daniel Jurado Conejo

 

En el mundo, las personas siempre han codiciado la mayor de las riquezas desde tiempos inmemorables, pero sin saberlo muchos de ellos, tienen el mayor de sus tesoros bajo sus pies. Y es que cuenta la leyenda, que una vez hubo un rey andaluz muy bondadoso y muy sabio que, tras pedir a los dioses riquezas para su pueblo, llamó la atención de ellos porque era el primero en pedir algo para su pueblo en lugar de para sí mismo.

Los dioses hicieron que él subiera al Olimpo, les enseñó el mayor de los tesoros jamás visto por un Mortal. Tan grande, que tanto oro no cabría en la tierra. Los dioses miraron al rey y le dijo que todo ese oro sería para él, pero tenía que encontrar la manera de hacer que esa riqueza llegara a todos, pero sin que sepan que la tienen. El rey estuvo reflexionando la manera, ya que cómo iba repartir la riqueza para todos y sin que sepan que tienen esa riqueza.

Tras un rato, el rey dice que sabe como hacerlo. Los dioses expectantes, escucharon. El rey pidió que fundieran todo ese oro, y que luego, vertieran todo ese oro en forma de lluvia sobre los campos de Andalucía. Los dioses no entendían nada, pero lo que el rey logró fue una proeza. Todos los olivos de Andalucía absorbieron ese oro divino que recibió del Olimpo, y sin que nadie sospechara nada, estaban ingiriendo el oro de los dioses, todos por igual, y no solo ellos, también todos los lugares del mundo que comercializaban con el aceite de oliva de Andalucía, el mayor tesoro lo tienen dentro, en su tierra, y con ello, sus numerosos beneficios para la salud, por algo lo llaman el oro líquido.