144. La mejor campaña del mundo

G. J. Castro

 

—Coge nota chaval, procedemos a hacer una toma cenital, quiero que se vean todas las plantaciones de olivar. Un movimiento traslacional a lo largo de varios metros. Sería imperiosa la necesidad de un dron. Mételo en el presupuesto.

Una leve distorsión cortó momentáneamente la comunicación…

—¡Alo!  ¡Alo! ¿Me oyes?

—Sí, prosiga.

—Tiene que ser a cuarto de las nueve, porque quiero que el sol crepuscular se pueda apreciar en el horizonte. Luego hacemos un plano de perfil con un olivar centenario, debe ser una toma a contraluz y la otra en dirección contraria.

—Sí, okey.

La voz grave continuaba diseñando el plan de rodaje.

—Plano detalle de la aceituna, quiero que sea una perfecta verdezca y una madura rojiza. Esta parte es importante, tenéis que grabar las aceitunas cayendo al suelo, seguir el movimiento. Debe ser un paneo vertical, pero en lugar de caer, mediante montaje caerán en una banda transportadora en la industria del aceite.

—¡Ahhh!

—Y ahí finalizara con unas letras verde olivo «La mejor selección de aceitunas».

—Sí, entiendo señor, pero perdón ¿cuál era la primera toma?

—¡Becarios! Descuidad, yo también fui becario, nos vemos mañana y te explico todo mejor. Esta será la mejor campaña del mundo, recordad eso.