112. Objeto volador no identificado

Troia

 

Enorme era la expectación ante aquella feria dedicada al AOVE. Allí, con la boca entreabierta, se encontraban ellos, entre la multitud y pasando desapercibidos, sin saber muy bien que ocurriría, hasta que la noche se convirtió en día, y aquella plaza se iluminó, en ese momento, empezó la feria.

Un año antes, sobre los anillos de Saturno, dentro de su nave espacial, trazaron el sendero para atravesar la galaxia y cumplir el deseo de llegar a Jaén. Su misión: enseñar al universo las bondades del oro verde, y disfrutar de aquella feria anual, que por casualidad habían captado en un paseo espacial. No era fácil, tenían que pasar por terrícolas, aprender su idioma y mimetizarse a la perfección. Pasaron por una máquina diseñada en su planeta y que los convirtió en humanos, y de ahí, directamente a la calle, tras esconder su nave espacial.

Todo estaba estudiado al milímetro, habían investigado el aderezo milenario más saludable y cotizado de la galaxia, el oro verde. Analizaron su aroma, color y sabor, lo degustaron, asistieron a conferencias, hablaron con agricultores, visitaron campos milenarios, observaron el crecimiento del fruto y los mimos al olivo. Su objetivo era claro; comprar y darlo a conocer por toda la galaxia, ellos conocían sus bondades en la salud.

Tras vivir unas jornadas inolvidables, a última hora, visitaron un centro de investigación del olivar,  en agradecimiento a tanta hospitalidad, dejaron un sobre cerrado. En su interior, la prueba definitiva entre el consumo de AOVE y la eliminación de una enfermedad. Aprovechando los fuegos artificiales su nave espacial despegó, impactante fue la iluminación en el cielo jienense. Al día siguiente, todos los informativos abrían con la misma noticia: «Objeto volador no identificado en Jaén» o «Importante logro médico en la feria del AOVE».