101. Tesoro líquido en las profundidades

A.L. Borión

 

En Grecia el arqueólogo Lucas Pappas, que nunca había descubierto nada en toda su carrera, en el último intento por hallar algo, cuando había perdido toda esperanza, cuando era el año 2052, descubrió algo extraño. Después de unos cuantos meses de trabajo se pudo desenterrar toneladas de aceite de oliva envasado en jarrones de cerámica finamente decorada, cerca de la playa de Balos, en Creta.

El hallazgo ha sido la mayor cantidad de aceite de oliva encontrada en toda la historia. Después de muchos análisis, se llegó a la conclusión de que la variedad y calidad del aceite de oliva es inmensamente superior al actual. No se sabe qué proceso es el que dio origen a ese aceite de oliva en particular. El tesoro no sólo consistía en el aceite, sino que en las botellas de oro en las cuales estaba, pues con ese factor, el descubrimiento alcanzaba un valor sin precedentes. Las botellas de oro, estaban finamente decoradas con miles de figuritas, que contenían figuras dentro de ellas. Además, el tesoro no consistía sólo en unas cuantas botellas, sino que posteriormente se descubrió que ese cuarto lleno de botellas de aceite de oliva, conducía por una puerta hacia una ciudad subterránea. Cuando los paleontólogos, y arqueólogos siguieron cavando y profundizando en el descubrimiento, llegaron a una inmensa caverna artificial, que tenía un parecido a una cúpula, pero de unos cien kilómetros de diámetro.  En ella, había edificios de todas formas, que desafiaban la gravedad, y toda regla conocida en el mundo de la arquitectura y la ingeniería actual. En muchos artículos de la cotidianidad de esa cultura, se podía apreciar las formas de esos seres, que no correspondían a los humanos. Incluso había muchas formas, de lo que se podía concluir que eran razas extraterrestres que convivieron juntas, suponiendo que venían del espacio, ya que también era posible que fueran intraterrestres. El miedo se apoderó de los paleontólogos y arqueólogos, ya que pensaron que lo más probable era encontrar a habitantes vivos dentro de esa ciudad. Así que llamaron al gobierno griego, para que les proporcionara una escolta militar, mientras se adentraban en aquella metrópoli. Un gran detalle, que no pasó inadvertido frente a los arqueólogos y paleontólogos, fue que las botellas no estaban llenas de polvo, ni tampoco tenían ninguna huella de que hubieran estado ahí hace mucho tiempo. Las pruebas de carbono-14 arrojaron que las botellas no tenían más de un año de haber sido creadas. Aquel aceite no estuvo mucho tiempo ahí solo, y se notaba que alguien entró a limpiar ese cuarto no hace mucho, ya que no tenía ni una pizca de polvo, ni tampoco había olor a encierro. Todo eso hacía que el descubrimiento fuera aún más extraño. Todo indicaba que era muy probable que la especie original, creadora de esa ciudad, estaba viva, o alguna especie posterior que se tomó la ciudad, o incluso humanos que posiblemente estaban viviendo ahí.

La escolta militar se demoró dos semanas en llegar. En ese tiempo, los arqueólogos y paleontólogos se dedicaron a planificar el viaje, y a reunir todo tipo de artículos necesarios, desde la comida, hasta implementos para escalar dentro de las profundidades de la tierra.

El viaje comenzó el día 30 de octubre del año 2053. La expedición estaba compuesta por muchos doctores especialistas en sus áreas, como el Dr. Lucas Pappas líder del grupo de arqueólogos, y el Dr. Gómez-Lobo, que por su parte era el líder del grupo de paleontólogos. La escolta de militares estaba compuesta por veinte soldados, mitad mujeres y mitad hombres, comandados por el coronel Vasileiou. El coronel impuso su dominio desde el principio, afirmando que debía ir al frente en todo momento, y lo decía no porque fuera el más importante, sino para salvar de cualquier peligro a los científicos. El líder de la escolta había pasado por muchas guerras, la de Ucrania en el 2022, la tercera guerra mundial en el año 2030, y la cuarta guerra mundial en el 2039.

Vasileiou era un militar preparado para cualquier peligro, tenía muchas marcas que demostraban su tiempo en batalla, ya que su cuerpo estaba repleto de cicatrices. Decía que <<murió>> hace mucho, y que ya no le temía a la muerte, sino que la muerte le temía a él, es por eso que aún no había muerto en batalla, además de afirmar sin ninguna duda que era descendiente directo de Leónidas. El coronel era famoso en el mundo entero por ser el único soldado en estar en batalla en la tercera y cuarta guerra mundial, además de la de Ucrania. Cuando se tuvo que decidir a qué soldado enviar como escolta de la expedición, los políticos a cargo no lo dudaron.

Habían pasado diez horas de viaje sin descanso. Los científicos ya pedían poder acampar en algún lugar. Pero lo más problemático para Vasileiou era el aspecto del lugar en el que estaban a punto de descansar. Nadie lo notaba, excepto él. Según el militar, el lugar tenía algo extraño, como si la energía que tenía proviniera de la misma muerte. Todos durmieron esa noche, menos el coronel, que hizo guardia durante todas esas horas. Parecía un ser que no necesitaba descanso. En la noche se escuchaban muchos ruidos, pero como si fueran emitidos a mucha distancia hacia la profundidad, era algo así como un ruido de una ciudad ocupada, una urbe con todo su movimiento.

Al día siguiente, todos estaban con energía para seguir, pero el coronel pensaba que iban hacia una trampa, en donde probablemente se convertirían en prisioneros de guerra. Todos pensaban que quizás era necesario tener a alguien que pensara en lo peor, para así estar preparados para todo lo que pudiera ocurrir en esos lugares tan inexplorados por la mano del ser humano. Continuaron el viaje, mientras sentían que ese mismo ruido que sentían en la noche se acrecentaba más y más. Estaban cerca de llegar a la ciudad. Cuando llegaron al final del túnel, y pudieron ver una caverna gigante en donde estaba la ciudad, pudieron observar cosas que en el mundo no hay, como casas flotantes en constante movimiento. La gravedad estaba suspendida en esa ciudad, así que la expedición se lanzó hacia la aventura del estudio de esa ciudad, como si estuvieran hipnotizados. Todos movían sus brazos para poder trasladarse en el aire, pero era algo muy cansador. Todo fue muy impactante, con tintes de terror, cuando se percataron que los habitantes de esa ciudad no eran en absoluto parecidos a los humanos, sino que eran grandes olivos que podían caminar. La expedición intentó comunicarse con uno de ellos, pero fue algo muy complejo. El Dr. Gómez-Lobo se percató que el olivo hablaba en sánscrito, y logró comunicarse con él. El científico le confesó el motivo por el que estaban en aquel lugar y que todos formaban parte de una expedición. El olivo mencionó que su condición se debía a la vejez de la misma ciudad abandonada por sus creadores. Cuando los primeros habitantes se fueron, la ciudad quedó a merced de todos los monstruos subterráneos y la vida prosperó a niveles increíbles, como en el caso de ellos, en que lograron moverse, y poder desarrollar tecnología muy avanzada, como el caso de las casas esféricas flotantes, algo que sirve mucho para escapar del peligro de las serpientes terrestres que llegan a medir más de cien metros. La forma esférica de los edificios creados por los olivos genera una mayor resistencia frente a cualquier ataque de serpientes, en caso de que sean alcanzadas por éstas. El olivo continuó explicando que la antigua ciudad, en el tiempo de sus creadores, tenía al aceite de oliva como la principal fuente de su riqueza, ya que lo vendían a otros planetas. El árbol agregó que ellos aprendieron a generar su propio aceite de oliva y a crear las vasijas finamente decoradas en base a todo tipo de piedras preciosas. El Dr. Gómez-Lobo pudo escribir en una hoja lo que el árbol pronunció a continuación: <<las profundidades del mundo entero están plagadas de tesoros de aceite de oliva, en jarros de diamante, de esmeralda, de cobre, bronce, oro y plata, cada uno finamente decorado por el arte más exquisito. Para pasar desapercibidos ante el ser humano, la salida de esos transportes de comercio era sólo por los polos. No comerciaban con el ser humano, porque sabían que siempre ha sido una raza muy atrasada en cuanto a pensamiento de aceptación de la existencia de otras razas en el universo, ya que por una parte anhelan descubrir vida inteligente, pero si llegara ese momento posiblemente reaccionarían de manera muy violenta. La ciudad entró en decadencia, cuando los demás planetas empezaron a crear su propio aceite de oliva>>. Ese ese preciso instante, la explicación del olivo se vio interrumpida por un ruido ensordecedor que fue provocado por una serpiente de tierra que venía a atacar la ciudad. Toda la expedición corrió a esconderse a las casas y edificios flotantes, pero el olivo, ya cansado de esconderse por milenios, de esas malditas serpientes, se enfrentó a ella. La serpiente lo apretó, pero el olivo resistió como un héroe griego. La contienda parecía que tenía un claro vencedor, pero el olivo tenía planeado envenenar a la serpiente. El veneno no provocaba efecto absoluto sobre su corteza, pero al mas mínimo contacto sobre los animales, o seres de carne, el efecto era devastador. Así que vertió unas gotas en su cuerpo, y la serpiente comenzó a retorcerse de dolor, hasta que murió. Sin embargo, sus gritos tenían el objetivo de llamar a las demás, y sobre todo a la serpiente reina, alguien con quien nadie quisiera toparse. La ciudad comenzó a remecerse por un gran temblor, que todos suponían que era provocado por la gran cantidad de serpientes que venía en camino.

Frente a los acontecimientos, la expedición debía terminar, y lo único que hicieron fue emprender un rápido rumbo de regreso. Al llegar al inicio del camino, detonaron bombas que se instalaron previamente en ciertos puntos del camino, para que dichas serpientes no se deslizaran hacia la superficie, y así evitar la posibilidad de que amenazaran la existencia de toda la humanidad.